Las estatuas representan por lo general divinidades, faraones, personajes importantes y a veces, personajes anónimos ocupados en quehaceres domésticos, así como maquetas de viviendas o talleres cuyo destino era una tumba, donde representaban las posesiones del difunto. Durante el reinado de Ajenatón se impuso un cierto realismo, en contraposición con el hieratismo tradicional.