Por otra parte, es la estatua de alabastro más grande que se conoce. Típicamente asociada con el culto solar, la Esfinge de Alabastro se compone de un cuerpo de león con las patas traseras recogidas y las delanteras extendidas, y de una cabeza humana que lleva las joyas y los ornamentos propios de los faraones. Se asienta sobre un pedestal que se formó con la misma arena del suelo sobre el que se encuentra, y esto le confiere un aspecto muy curioso: da la sensación de que se estuviera elevando del suelo.