Hasta la Dinastía IV se empleaba una sombra verde sobre los párpados y se oscurecían las cejas y pestañas con el mismo mesdemet y la ayuda de palitos realizados en madera, metal o hueso; antecedente de nuestra actual máscara de pestañas. Los labios y las mejillas también se maquillaban con oxido de hierro humedecido para dar un tono rojizo.