Cuando los egipcios regalaron a Estados Unidos el templo de Dendur por su colaboración en el rescate de los templos nubios inundados con la presa de Assuán, (al mismo tiempo que a nosotros nos otorgaron el de Debod), se construyó en el MET una estructura de cristal que protegiera al templo de la contaminación de la ciudad y para que contara con la humedad que necesita gracias a un lago artificial construido para su mejor conservación.