El único problema con que ahora cuentan serían las aguas, un tanto cenagosas, podrían oscurecer la vista de los monumentos y de que no diese resultado la limpieza de las mismas, habría que sustituirlas por una laguna artificial, en cuanto a la estructura, no resulta un problema mayor, ya que las aguas solo cuentan con una profundidad de unos seis metros y no ejercerán una fuerte presión sobre los muros.