Rougerie propone un museo marino y terrestre, para crear al visitante una experiencia única, donde también puedan admirar la cantidad de tesoros que se hallan en el agua, desde un edificio rodeado de cuatro enormes estructuras similares a las felucas o barcos antiguos que navegaban por el Nilo, estas naves de vidrio estarían iluminadas por luces azules dispuestas en distintas perspectivas; este comunicaría con el museo terrestre, más largo y construido en fibra de vidrio.