Ir por lana y volver trasquilado: Ser sorprendido con un resultado inesperado, opuesto al que uno esperaba. La comparación surge del acto de trasquilar -«cortar el pelo a algunos animales»- y, según cuenta la tradición, la frase original habría sido ir como el carnero encantado, que fue por lana y volvió trasquilado, en referencia a un carnero que se metió en un rebaño ajeno y tuvo que volver al suyo, trasquilado.
Irse a las manos: Lisa y llanamente, pelear, acudir al recurso de la agresión física, sin siquiera intentar la persuasión de la palabra, o luego de haber agotado esa instancia.
Irse cantando: Alude a la actitud de quien se retira de un lugar tratando de pasar inadvertido (por eso, lo de "silbando bajito") ya sea por haber cometido un grueso error ante otras personas o luego de haber recibido un reprimenda.
Irse con la música a otra parte: Emigrar, partir, irse a otra parte, como cuando el músico es despedido de un lugar porque molesta y debe dirigirse hacia otro destino.
rse de picos pardos: Antiguamente la ley obligaba a las prostitutas a vestir un jubón con picos o ribetes de color pardo. LA CARAVINA DE AMBROSIO. Era un bandolero andaluz del siglo XIX, tan inofensivo que su carabina ni siquiera tenía pólvora. De ahí que originalmente la expresión irse de picos pardos significara irse con una mujer de la vida. Hoy, sin embargo, el modismo se usa como sinónimo de diversión y juerga, pero no necesariamente con mujeres de mala fama.
Mensaje
Me gusta
No