Hola
amigos, estoy intentando leer los
correos tan cariñosos que me habeis mandado, que la verdad, me emociono un poco. Muchas gracias, ya sé que la vida sigue.
Os transmito también el abrazo de mis compañeros de trabajo, los que estaban en la otra mesa alargada. Se lo pasaron genial con vosotros y a la jota no se animaron, por no entrometerse, pero ya me han dicho que si el año que viene se repite, que ellos estarán en la mesa de al lado. A nuestro lado.