Hola, Bego!
Pues mira si estaría bueno el
postre, con los paladares tan exigentes que lo cataron y ninguno se quejó, ja, ja!
En
Canales corre sangre muy bailonga, así que, lo pimero era
comer, pero en cuanto se a cabaron los platos... ala! ¡A
bailar! y no veas qué bien que lo hacen.