con la risa en la boca, de éstos últimos de Gilio, nuestro gran patricarca, al que aprovecho para mandarle un fuerte abrazo, me despido de todos vosotros, queridos, hasta mañana mismo, siempre si Dios quiere. Que descanseis. Hoy creo que ha ardido aquí hasta la cancilla, que bárbaro. Viva Canales ¡
Hay tantos, que no me da tiempo a leer y eso que esta tarde me conecté un ratito.