De esa época ya sólo nos quedan vivencias casi olvidadas, los recuerdos de los que entonces eramos niños. Aún percibimos: las calderetas en que comían los obreros (latas grandes de sardinas); el ruido de las "zocas" de los grupos de jóvenes gallegos; las reyertas - "palestras" - en los bares; las canciones que lanzaban a los cuatro vientos los altavoces de los Barracones; el paso premioso de algún borracho ("Soy Farpón", decía uno mientras bordeaba con sumo cuidado y con habilidad, a pasitos, un charco de lluvia de la carretera; y luego feliz gritaba: " ¡Libré!"); las chavolas de andaluces improvisadas en los casares del Trabanco, etc. El trabajo era duro... No había maquinaria. El pesado pico y la dura pala eran las mejores herrameintas.