Los ingleses, para hablar, mantienen una distancia más alejada que los españoles. Por eso, si alguna vez hablas con alguien inglés, verás que deja una distancia prudencial y, si te acercas, se distanciará de tí. No, no es que estén locos, es simplemente, parte de su cultura: su espacio privado es su espacio privado.
Los italianos y los árabes, por el contrario, se acercan más a la hora de hablar. No mantienen casi distancia y son más expresivos con sus gestos que los españoles al hablar.