Los pies reflejan el estado emotivo y cognitivo de la persona. Por ejemplo, cuando una persona sincera está parada, tiene los pies bien apoyados apuntando hacia su interlocutor, pero si el peso de la persona reposa sobre un lado del pie o los talones, probablemente está siendo falsa, miente o retiene información. Los tobillos cruzados pueden significar que no quiere revelar algún dato o emoción.
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