La cena y la posterior velada, estupenda. Cenamos en La Taberna del Loco un sitio muy agradable a pasar del nombre. La sobremesa genial, todos comentando anécdotas del viaje y riéndonos como críos. Habían ido también algunos maridos que no fueron al viaje y aquello empezó a liarse. ¡A ve, a ver, aclarar eso del masajista! y lo del moro buenorro.... ¿que es lo que pasó.... En fin todo muy divertido y desenfadado. Luego nos fuimos a tomar unas copichuelas y claro nos dieron las tantas. Pero mereció la pena.
Yoli
Yoli