Carmina, alma mater, tu eres de lo que no hay. Alumbras en tu trabajo, alumbras aquí, llegas a casa y...... ¡hala Madrid ¡. Que suerte para este querido calecho, aquel día en que por primera vez entraste como La Ruca (¿te acuerdas?). Que cantidad de cariño, calor y desenfado estás derrochando aquí, entre tu gente. Gracias por ello. Un beso para tí y para tu nieto tunero, preciosa. Viva Palma ¡