Como hoy parece que va de lobos, ahí va otra poesía de mi madre.
NOCHE DE LOBOS
Qué triste paisaje
Que lóbrego y frío
Que oscuro está el cielo
Se oyen gemidos,
Gemidos del viento
Que cruza veloz
Como el pensamiento.
Los prados que eran
De verde esmeralda
Hoy están cubiertos
con su capa blanca
Y el pobre arroyuelo
Ya no corre alegre
Pues le apresó el hielo.
Allá en la montaña
Del risco al abrigo,
Ahullan los lobos
De hambre y de frío,
Pues hoy los rebaños
Como hay tanta nieve
En casa han quedado.
Por eso los lobos
Ya desesperados,
Feroces y hambrientos
Miran al poblado,
Y con gran cautela
Ya van caminando
Hacia la vereda.
Al llegar la noche
Se acercan al pueblo
Y grita la madre
A sus rapazuelos
Que muy diligentes
Estaban haciendo
Muñecos de nieve.
¡Entrad en la casa!
¡Cerrad bien la puerta!
¡Llamar al perrito!
¡Trancad las ovejas!
Ya está todo hecho,
¡Gracias a Dios!
Dice suspirando
Que tenemos techo
Donde cobijarnos.
Luego en el hogar
Con cariño y celo
Dice a sus hijitos
Avivando el fuego:
Cerca están los lobos,
Pobre del que anda
Esta noche solo.
Se queda en silencio
Fruncida se frente,
Estaba pensando
Que bajo los puentes
Hoy los gitanillos
En sus carromatos
Temblarán de frío.
Pues no tendrán pan
Ni lumbre ni abrigo
Con qué protegerse
Del hambre y del frío,
Cuantas criaturas
Pasan en el mundo
Estas desventuras.
Así es el destino
Que casi da risa,
Unos en palacios
Otros sin camisa,
Y así por desgracia
El que menos come
El que más trabaja.
Más luego de pronto
Unidos al viento
Se oyen ahullidos
De lobos hambrientos
Que en la noche oscura
Rompen el silencio.
Y la pobre madre
De miedo temblando
Descuelga de un clavo
Su viejo rosario
Y dice a sus hijos:
Santiguaros todos,
Y empieza el Rosario
En la noche negra
Que es noche de lobos.
Guadalupe López Diez
NOCHE DE LOBOS
Qué triste paisaje
Que lóbrego y frío
Que oscuro está el cielo
Se oyen gemidos,
Gemidos del viento
Que cruza veloz
Como el pensamiento.
Los prados que eran
De verde esmeralda
Hoy están cubiertos
con su capa blanca
Y el pobre arroyuelo
Ya no corre alegre
Pues le apresó el hielo.
Allá en la montaña
Del risco al abrigo,
Ahullan los lobos
De hambre y de frío,
Pues hoy los rebaños
Como hay tanta nieve
En casa han quedado.
Por eso los lobos
Ya desesperados,
Feroces y hambrientos
Miran al poblado,
Y con gran cautela
Ya van caminando
Hacia la vereda.
Al llegar la noche
Se acercan al pueblo
Y grita la madre
A sus rapazuelos
Que muy diligentes
Estaban haciendo
Muñecos de nieve.
¡Entrad en la casa!
¡Cerrad bien la puerta!
¡Llamar al perrito!
¡Trancad las ovejas!
Ya está todo hecho,
¡Gracias a Dios!
Dice suspirando
Que tenemos techo
Donde cobijarnos.
Luego en el hogar
Con cariño y celo
Dice a sus hijitos
Avivando el fuego:
Cerca están los lobos,
Pobre del que anda
Esta noche solo.
Se queda en silencio
Fruncida se frente,
Estaba pensando
Que bajo los puentes
Hoy los gitanillos
En sus carromatos
Temblarán de frío.
Pues no tendrán pan
Ni lumbre ni abrigo
Con qué protegerse
Del hambre y del frío,
Cuantas criaturas
Pasan en el mundo
Estas desventuras.
Así es el destino
Que casi da risa,
Unos en palacios
Otros sin camisa,
Y así por desgracia
El que menos come
El que más trabaja.
Más luego de pronto
Unidos al viento
Se oyen ahullidos
De lobos hambrientos
Que en la noche oscura
Rompen el silencio.
Y la pobre madre
De miedo temblando
Descuelga de un clavo
Su viejo rosario
Y dice a sus hijos:
Santiguaros todos,
Y empieza el Rosario
En la noche negra
Que es noche de lobos.
Guadalupe López Diez