Jesús, Jesús, te he visto y ahora ya se donde trabajas. No te preocupes que no eres el único al que los años han destapado por la cabeza; si Dios quiere y los astros se alinean, este verano tendremos el gran gusto de vernos y comprobarás que los años pasan para todos, pero mira, mientras lo contemos, bien vamos. Además, cuando veo la extensión de mi interminable frente, siempre me acuerdo de mi gran abuelo Angelín y él también era calvo, pues a quien voy a salir yo? y orgulloso por ello. Un fuerte abrazo, amigo.