Os voy a contar una anécdota de cuando fui para Burgos. Hice allí amistad con un gallego y con otro riojano. Un buen día, ya en verano, me dio por decirles: "Joer, me debido de picar una ganga y vaya pedazo tortolla que me ha hecho en este brazo". Se quedaron los dos plof, mirándose como diciendo, de donde ha salido éste. Me mandaron que se lo repitiera y el cachondeo fue monumental a mi salud. A partir de aquel día me llamaban tortollas. Y luego negrales, también por culpa de un moratón. Esto es así. Pero Viva Canales ¡