Buenos días Fueya, no te sé decir como estará la
carretera de Trobajo, la que sube para aquí, a las siete y media estaba como el cristal. No me caí aquí a la misma entrada del
edificio donde trabajo, porque Dios no quiso. Pasa un buen día, y abrígate
amiga. Yo tengo los marianos pegados a mí, como una lapa fiel.