Pues si, merece la pena, después del esfuerzo (desde octubre a febrero), recogiendo telas, patrones, cosiendo, ensayando el baile o bailes (un año tuvimos 5 diferentes) luego sales te lo pasas pipa, ganas y encima luego seguimos la juerga con una cena y bailoteo todos juntos, algo asi como vosotros, jajaja pero sin las tapas tan ricas del humedo.