Pues si querido Emilio, tienes toda la razón. Cuando llegan te aturullas, compras, compras, cocinas, cocinas, todo por el medio. En fin, un no parar, luego cuando te acostumbras se van y tu dices, coño que tranquilidad, pero te quedas como tonta y les echas de menos un montón. Las cosas son así y así hay que aceptarlas, no hay que darle más vueltas.
Hasta luego. Un beso.
Yoli
Hasta luego. Un beso.
Yoli