Juan, el de los castañales, te diré que yo si tengo recuerdos de aquella noche de Reye en que se quemó la casa de Cruz. Ayer se lo contaba a mi hermano Toño. Recuerdo perfectamente como nos despertó aquel alarmante repique de campanas. Yo no sé los años que tendría, no muchos, pero acudí con mi madre, igual que todo el pueblo para intentar apagar el fuego. Había nieve, hielo y un frio que ni te imaginas. Todavía bajaba la presa del agua por el lado de la carretera y cruzaba el camino de entrada a Somata, para perderse en el Regueron. Toda la gente hicimos una cuerda y nos ibamos pasando los cubos de agua desde la presa hasta la casa, llenos para un lado, y al mismo tiempo los vacios para el otro. Recuerdo los pies helados, que luego calenté subida encima de la chapa de la cocina que todavía estaba un poco caliente. Tambien recuerdo que los bomberos llegaron, despues de horas y sin agua! Eran otros tiempos.
Carmina
Carmina