Mª Jesús, te cuento a que se debía que a mi abuelo le faltara una mano. En aquellos tiempos, (jo, como suena a lectura de iglesia) nada tenía que ver con los de ahora. Cada vecino que se hacía una casa en el pueblo, sabía que tenía garantizada la ayuda totalmente desinteresada del resto del pueblo, contribuyendo cada cual con su gratuita mano de obra. Pues bien, Quico el del molino estaba haciendo la suya y mi abuelo el hombre pasando unas vigas para la misma por cierta máquina, tuvo la desgracia de que un nudo de la madera le metió su mano izquierda en la misma y se la llevó enterita. Esto le ocurrió cuando solamente tenía el hijo mayor (mi tío Gelis), de los cuatro que tuvo en total. Su vida cambió de rumbo, profesionalmente hablando, y tuvo que poner a partir de entonces la cantina. Siempre escuché que en aquella casa la famosa luz de Quico (que la suministraba por el molino y era a 125) era gratis, en señal de agradecimiento hacia mí abuelo por lo ocurrido. No cabe la menor duda de que eran otros tiempos......... te imaginas una cosa similar ahora? yo desde luego no, totalmente impensable.