Amigo Juan, yo también guardo recuerdos de mis aventuras por Los Castañales. Los primeros celtas sin boquilla y aquellos cigarros-puros llamados alvaritos fueron mi bautizo en el mundo del tabaco. El lugar, al lado de la famosa Parra de Nides y Aide, donde tiraban toda la basura del bar, entre unos arbolillos escondido, al lado de la misma carretera ya dando hacia la casa de Placidia. Allí mis primos Gonzalín y Javier por compañía y el tabaco que lo ponía García, sin él saberlo, hicieron dicho bautizo. De entre los arbustos y en pleno verano salía una zorrera de impresión y la gente que pasaba por el lugar, miraba extrañada por si algún fuego podía producirse, mientras oía incesantes tosidas de adolescente que acompañadas de un: "no tosas tanto joder, que nos van a pillar", le seguía otro: "y yo que quieres que haga, si no se tragar el humo", con lo cual seguian camino, haciéndose cargo de tal circunstancia, mientras a nosotros se nos escapaban de aquellos ojos inocentes, buenos lagrimones inesperados y no eran precisamente de tristeza. Que tiempos.............