Como la doñita novicia, aunque enamorada se resistio a los encantos de D. Juan el conquistador, este para conseguirlo, tuvo que poner en ello toda su alma, y tanto fue, que el burlador del amor, quedó atrapado en sus lazos.
- D. JUAN:
¡Calmate, pues vida mía!
Reposa aquí, y un momento
olvida de tu convento
la triste carcel sombría.
AH! ¿NO ES CIERTO ÁNGEL DE AMOR
QUE EN ESTA APARTADA ORILLA
MÁS PURA LA LUNA BRILLA ... (ver texto completo)
- D. JUAN:
¡Calmate, pues vida mía!
Reposa aquí, y un momento
olvida de tu convento
la triste carcel sombría.
AH! ¿NO ES CIERTO ÁNGEL DE AMOR
QUE EN ESTA APARTADA ORILLA
MÁS PURA LA LUNA BRILLA ... (ver texto completo)