La
fachada que estás observando fue diseñada a principios del siglo XVIII por los arquitectos Francisco y Manuel de la Lastra Alvear. Está concebida como si fuera un
monumental retablo esculpido en
piedra, una característica típica del barroco leonés y churrigueresco. El
color cálido o sonrosado se debe al tipo de piedra extraído de las canteras locales de la comarca. La gran exedra central: A la izquierda de la imagen se aprecia el gran
arco abocinado que cobija la
puerta principal. El interior del arco está decorado con relieves que narran escenas de los Evangelios. El relieve del nivel inferior muestra el pasaje donde
Cristo expulsa a los mercaderes del templo.
Columnas salomónicas y churriguerescas: Las grandes columnas exentas que enmarcan la
portada están profusamente decoradas con motivos vegetales, relieves ajarronados y fustes estriados sumamente ornamentados. Los arbotantes superiores: En la parte alta se logran ver los
puentes de piedra o arbotantes curvados que conectan el cuerpo central de la fachada con las dos icónicas
torres gemelas que caracterizan al templo.