¿Cómo quieres que tenga la cara blanca siendo carbonerillo?
La mujer cuenta y cuenta, le ha costado arrancarse pero al fin se decide a hablar. Y cuenta historias, explica palabras, recuerda nombres, revive trabajos y también
noches de conversación de canciones y panderetas.
Ya se ha arrancado a hablar. Aquellas dos ‘rapazas’ están entusiasmadas, una lo graba todo en el viejo magnetofón y la otra anota y pregunta. Llega el momento de dar el salto, de pedirle más, que se suelte.
- ¿Y no
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