Omaña querida, formas parte de mi vida.
Visiten el Castillo y comprobarán que una armonía, tranquilidad, belleza y paz interior invaden con gran plenitud toda la integridad de su ser. Una envolvente aroma de claridad y pureza hace que el individuo sienta un regocijo integro y enormemente saludable. Parece como si el Cosmos acudiera presto a darle esa tonalidad de inmensidad infinita. Las horas no pasan y el tiempo se detiene en un deleite de inalcanzable reposo. Sígueme, viajero y arrastra tus pies por el tenue y sutil cesped de su alfombra ... (ver texto completo)