Deciros que la paz ha vuelto a la plaza, y creo que la guerra no volverá a apostarse en las ventanas de mi vecina. Y si no, ya me buscaré el medio de poder frenar a tiempo los malos modos y peores palabras. ¿Sabéis cuánto cuesta una palabra malsonante si se acusa a alguien que no es del grupito Maravillas? 50 euros. A veces, hasta merece la pena pagarlos. Cuando una tiene oídos y ve que ese tipo de lenguaje es la moneda de cambio más corriente aquí, pero, ojito, que para eso hay que pertenecer al ... (ver texto completo)