El claustro acoje un cuidado jardín con un pozo central a modo de pequeño oasis dentro del conjunto monástico que se convierte en remanso de paz y tranquilidad. Su detenida contemplación y disfrute permite apreciar la armónica integración entre naturaleza y arquitectura, así como gozar de algunas de las más bellas perspectivas de la iglesia. Todo ello transmite al visitante la impresión de encontrarse en el núcleo del monasterio donde, por unos instantes, nuestro acelerado ritmo de vida se detiene ... (ver texto completo)