Otro entretenimiento al que era difícil sustraerse, era capar toda boina nueva que llegaba a la escuela. Cuando llegaba a la escuela el que estrenaba boina, tenía mucho cuidado de tenerla guardada en el cabás o bien cogida con las manos. Pero siempre había un momento de descuido y alguno de nosotros, que estábamos confabulados y pendientes de la boina recién estrenada, conseguía hacerse con ella. Empezábamos a tirarnos la boina unos a otros como si fuera un platillo volante, mientras el dueño corría ... (ver texto completo)
En primavera, el cielo se llenaba de golondrinas y vencejos que volaban raudos detrás de los mosquitos. Se nos inculcaba que las golondrinas eran sagradas y no se podían tocar los nidos que construían en los aleros ni hacerles daño. En cambio, los vencejos eran pájaros normales y tratábamos de cazarlos con el método más tonto que imaginarse pueda. Recortábamos un círculo de papel al que, a su vez, le quitábamos la zona central y lo pegábamos con saliva en una piedra redonda y plana, que lanzábamos ... (ver texto completo)