Tiene la voz una región de olvido
donde nombra el silencio lo pasado.
En ella se refugia, ya cansado,
mi amor desengañado y dolorido.
Aquel que tuvo en fuego tibio
nido
y que del tiempo se creyó olvidado,
hoy llora solo, triste, amedrentado
de que por fin lo relegó el olvido.
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