No está nada mal que en el seno de la espiritualidad hagamos más el amor que la guerra, aunque muy a menudo sea un amor fingido o vivido temporalmente. Sea cual sea nuestra vivencia, siempre es conveniente reconocer que es debido al elixir de santidad, propio de la atmósfera sagrada, vivido en los rituales o en los cursillos espirituales, lo que nos hace sentir benditos los abrazos, los besos y las caricias. Y si este elixir no nos embriaga lo suficiente, todas esas muestras afectivas se convierten ... (ver texto completo)
Necesitando incluso realizar una criba de vivencias, pues lo divino, en los seres humanos, suele presentarse unido a lo profano. Cuando vivimos tal santidad en las reuniones espirituales, que nos hace sentir divinos los abrazos, tambi¨¦n podemos observar muy frecuentemente que nuestra percepci¨®n corporal es muy selectiva. Como la mayor¨ªa de nosotros estamos m¨¢s a menudo en nuestro cuerpo que en los mundos sutiles del esp¨ªritu, no podemos evitar sentirnos mejor o peor seg¨²n nos abrace una persona ... (ver texto completo)