Esta barandilla está pendiente de un hilo. Se mueve solo al poner las manos en ella y por eso se ha pensado en su arreglo. El problema es que al tratarse de una barandilla sobre un puente romano, hay que hacerlo de forma que no rompa los aspectos culturales que se deben tener en cuenta. Y aunar todo, como se dice en el punto anterior: seguridad y modernidad, ateniéndose a las formas culturales que lo distinguen.
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