TARDAJOS: MARIANO DÍEZ TOBAR, LA ENVIDIA Y EL MEDIOCRE...

MARIANO DÍEZ TOBAR, LA ENVIDIA Y EL MEDIOCRE

Mariano fue un ser brillante en todo lo que hacía, menos en su pueblo, Tardajos. También lo mandaron marchar porque el mediocre no puede ver a alguien que le haga sombra, que le anule, que le quite algo que cree que le pertenece pero que en realidad no es suyo. Le tenían en el punto de mira pues encima eran personas cercanas a él. Fue el momento justo en que un fallo que él no cometió, le puso en entredicho. A pesar de ser el Primer Padre Paúl Tardajeño una sombra cayó sobre él, y hubo una confabulación para atribuirle los errores que posiblemente habían cometido otros pero las pruebas le acusaban y su Congregación se vio obligada a destinarlo a otro lugar.
Allí ya no hubo rémoras y pudo demostrar su inocencia y su valía. No solo no mantuvo su alumnado sino que lo incrementó. Y fue en otro lugar donde pudo demostrar que era buen profesor, buen estudioso e impartió y repartió su ciencia, a partir de entonces, allá donde fue.
Y Tardajos se quedó a oscuras.
Posteriormente cuando el cobarde ve su momento actúa y sería entonces cuando inculcó a los suyos semillas malignas contra él. Esas semillas no son otras que la envidia, el resentimiento, los celos que hacen que los mediocres triunfen durante algún tiempo pero luego se van hundiendo poco a poco y con ellos, hunden a sus pueblos.
Lo fácil que es darle a cada uno lo suyo. No envidiar al prójimo porque seguro que si se busca dentro de uno mismo se puede encontrar incluso más. Pero cuando ven a una persona floreciente en vez de imitarla o pedirle que les enseñe, lo único que se les ocurre es conseguir el medio para destruir su imagen. Y con ello se destruyen a sí mismos.
Si hoy hago esta afirmación es porque el culpable siempre, tarde, o temprano se delata él mismo. Es un mediocre, ha dejado semillas y al final las saca él mismo a la luz. Si no en una generación, en la siguiente.
Cuando descubrí su categoría y la forma tan mezquina que tuvieron de echarle tierra encima le dediqué un poema. “Tano, un personaje de leyenda”. Después hice otra versión infantil ya en forma de teatro con personajes dialogantes y de colores brillantes. Era Tano quien les daba ese brillo tan especial. Es que la bondad no se la quedaba sino que la iba repartiendo allá donde fuese.
El teatrillo del Gusano Tano es muy largo y nació para ser representado. Aquí cabe la leyenda primera que dio origen al cuento. También lo creé en 1999. Me lo publicaron en Diario de Burgos en una carta al director con motivo de la Semana Cultural del “Petra Lafont” de Tardajos, dedicada al Camino de Santiago.
Cuando lo descubrí, lo di a conocer a viva voz en forma de consejo y después en forma de leyenda y cuento. Y si aquí hubiese estado en un sitio bien visible a todos, muchos errores se hubiesen evitado; pero alguien pensó que eso de la PALABRA era una patraña porque eran ignorantes; y que lo que había que hacer era actuar. Y la actuación está bien para el teatro pero no para resolver los problemas. Porque una vez que tiras la primera piedra las consecuencias pueden ser irreversibles. Y somos racionales pero si la razón es desechada lo que puede salir es la barbarie. Y así fue.
Y que tengamos una persona de tanto relieve y que no nos haya servido de nada… ¡Clama al cielo!