En
Aranda de Duero tenemos la gran suerte de tener
río (y encima importante, el Duero), aunque es una pena lo poco que lo cuidamos. Ya me gustaría poder volver a bañarme en él, ver ánades todo el año y
pescar barbos de verdad, de los de antes, como hacía en mis años mozos.
¡VIVA LA
VIRGEN DE LAS VIñAS!
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