Integrando todo en la fe:
En Ti, Señor, mi vivir de cada día, con sus tareas y sus ocios.
En Ti, mi corazón, con sus alegrías y sus decepciones.
En Ti, Señor Jesús, mis gozos y mis penas.
En Ti, la alegría con mis
amigos y la soledad de mi corazón.
En Ti, Señor, el peso de la vida y mi descanso refrescante.
En Ti, mi rejuvenecer de cada mañana y mi cansancio del
atardecer.
En Ti y Contigo, Señor Jesús, mi mirada preocupada al mundo y mi sensibilidad herida.
En Ti y Contigo, mi granito de
... (ver texto completo)