Mi espejismo tumbado para. acabar,
un susto
y un derrame de todos los monólogos.
Para acabar...
Un salto,
y que se alce la carne del milagro
en múltiples reflejos hacia arriba.
Para acabar...
Temblando
de no acabarme así, ni atrás, ni muerto
Y, pasando una página al enigma,
será tomar los marcos por portadas
—inventar su bisagra—, para luego
quemarlos en silencio como un libro
que se lee en penumbra, con la lluvia
que agoniza detrás de los cristales
de las ventanas, todos los reflejos
del espejo anulados y advertidos
para encuadrar reflejos de los otros
a mi memoria y siempre sin mi imagen ... (ver texto completo)
¿Naturaleza muerta?
Por el marco,
todo son frutas pútridas o verdes;
es la continuidad de ese pasillo
donde juego a las idas y las vueltas
de lo que soy yo mismo y mi centrífuga;
la tabla salvadora de las lenguas
que se vuelven de plomo entre lo oscuro.
Mi espejismo tumbado para. acabar,
un susto
y un derrame de todos los monólogos.
Para acabar...
Un salto,
y que se alce la carne del milagro
en múltiples reflejos hacia arriba.
Para acabar...
Temblando
de no acabarme así, ni atrás, ni muerto
Los cristales ahumados del eclipse
y el fuego prometeico ante el espejo.
No deberé quemarlo — ¿mi distancia?—,
mientras hierva el misterio en las pupilas
que intento reflejar como dos pálpitos.
No deberé quemarlo para verme,
si no existo detrás ni en el reflejo,
sino contra lo vivo de las llamas convulsas,
contra lo permanente que se está imaginando
para anular el mito de mis ojos.
¿Naturaleza muerta?
Por el marco,
todo son frutas pútridas o verdes;
es la continuidad de ese pasillo
donde juego a las idas y las vueltas
de lo que soy yo mismo y mi centrífuga;
la tabla salvadora de las lenguas
que se vuelven de plomo entre lo oscuro.
Esa gota que cae sobre la luna,
¿es dulce,
o es salada?
Sólo queda,
después del claroscuro, ese refugio
del niño en las cortinas,
que simula el fantasma del futuro
cuando arrecia la lluvia;
sólo queda
esa mujer de Lot resucitada ... (ver texto completo)
Los cristales ahumados del eclipse
y el fuego prometeico ante el espejo.
No deberé quemarlo — ¿mi distancia?—,
mientras hierva el misterio en las pupilas
que intento reflejar como dos pálpitos.
No deberé quemarlo para verme,
si no existo detrás ni en el reflejo,
sino contra lo vivo de las llamas convulsas,
contra lo permanente que se está imaginando
para anular el mito de mis ojos.
Esa gota que cae sobre la luna,
¿es dulce,
o es salada?
Sólo queda,
después del claroscuro, ese refugio
del niño en las cortinas,
que simula el fantasma del futuro
cuando arrecia la lluvia;
sólo queda
esa mujer de Lot resucitada ... (ver texto completo)
En trocitos de vidrios recibíamos luz para
los juegos.
Burlábamos, primero, la dirección del sol, luego
los rostros
de los ensimismados transeúntes,
buscando el desconcierto.
¿El sol, el hombre?
Pero fuimos nosotros los que, al final, burlamos
nuestros cuerpos
cuando al sol expusimos el deseo dormido ... (ver texto completo)
Yo que sentí el horror de los espejos.
J. L. Borges

Del tedio por los ritos más banales,
los espejos oblicuos
nos iban rescatando con un vértigo
hacia otra realidad insospechada.
Una risa nerviosa
negaba la patente del invento
a los que nos creíamos calzados ... (ver texto completo)
Recitarás, entonces, esta estrofa
para acabar con todas las doctrinas:

«Yo soy ajeno a mi conocimiento,
soy esa carne cruda que se exhibe
ante su propia historia,
soy el original, la muerte.»
En trocitos de vidrios recibíamos luz para
los juegos.
Burlábamos, primero, la dirección del sol, luego
los rostros
de los ensimismados transeúntes,
buscando el desconcierto.
¿El sol, el hombre?
Pero fuimos nosotros los que, al final, burlamos
nuestros cuerpos
cuando al sol expusimos el deseo dormido ... (ver texto completo)
Estáis muertos/... Os digo, pues,
que la vida está en el espejo,
y que vosotros sois el original, la muerte.
C. Vallejo

Aquí se mira un muerto,
aquí se busca un niño,
y ese niño eres tú.

Pero, no, es mentira: ... (ver texto completo)
Recitarás, entonces, esta estrofa
para acabar con todas las doctrinas:

«Yo soy ajeno a mi conocimiento,
soy esa carne cruda que se exhibe
ante su propia historia,
soy el original, la muerte.»
Te buscas en los charcos
de una ciudad llovida en el recuerdo.
Te miras, y no crees
ni en el reflejo de tu cuerpo seco,
ni en la ausencia del rostro de aquel niño.
Aguardas a que llueva
sobre estas mismas aguas estancadas
para que tu mirada
se superponga al rostro que fue tuyo;
para que tus anhelos ... (ver texto completo)
Estáis muertos/... Os digo, pues,
que la vida está en el espejo,
y que vosotros sois el original, la muerte.
C. Vallejo

Aquí se mira un muerto,
aquí se busca un niño,
y ese niño eres tú.

Pero, no, es mentira: ... (ver texto completo)
Detrás de este silencio, otro silencio.
Pero, ¿dónde detrás de «otro silencio»?

—«Y este gesto se graba?
¿De qué modo
mi derecha está ahora en esa izquierda?»

(Y seguirán fluyendo las palabras
por la boca de un niño delirante,
o, tal vez, esta voz, y luego el diálogo ... (ver texto completo)
Te buscas en los charcos
de una ciudad llovida en el recuerdo.
Te miras, y no crees
ni en el reflejo de tu cuerpo seco,
ni en la ausencia del rostro de aquel niño.
Aguardas a que llueva
sobre estas mismas aguas estancadas
para que tu mirada
se superponga al rostro que fue tuyo;
para que tus anhelos ... (ver texto completo)
¿A qué hora, en cuál de estos espejos,
recuperar la imagen de aquel niño?
No la imagen del niño que se peina
para ir a la escuela, sino el otro
que restriega los párpados y esparce
los restos de otras caras contra un número.
Mi corazón da pistas. Pero el vidrio,
¿me sabría orientar con vibraciones
dirigidas al cuarto en que despierta?
¡O el niño, abandonados los reflejos ... (ver texto completo)
Detrás de este silencio, otro silencio.
Pero, ¿dónde detrás de «otro silencio»?

—«Y este gesto se graba?
¿De qué modo
mi derecha está ahora en esa izquierda?»

(Y seguirán fluyendo las palabras
por la boca de un niño delirante,
o, tal vez, esta voz, y luego el diálogo
de los dos con la araña de costumbre:
el reloj que nos resta y que nos suma
hasta dar con la cifra del acuerdo.) ... (ver texto completo)
Pelayo Fueyo

El niño en el espejo

Dura ha de ser la vida hasta el instante
en que veles tu memoria en este espejo:
tus labios fríos no tendrán ya refugio
y en tus manos vacías abrazarás la muerte.
J. L. Panero
¿A qué hora, en cuál de estos espejos,
recuperar la imagen de aquel niño?
No la imagen del niño que se peina
para ir a la escuela, sino el otro
que restriega los párpados y esparce
los restos de otras caras contra un número.
Mi corazón da pistas. Pero el vidrio,
¿me sabría orientar con vibraciones
dirigidas al cuarto en que despierta?
¡O el niño, abandonados los reflejos ... (ver texto completo)
Pelayo Fueyo

El niño en el espejo

Dura ha de ser la vida hasta el instante
en que veles tu memoria en este espejo:
tus labios fríos no tendrán ya refugio
y en tus manos vacías abrazarás la muerte.
J. L. Panero
Antonio Fernández Lera

Magnetismo

Todo es cuestión
de un segundo.

Me asomo al abismo
del sueño.
... (ver texto completo)
Pienso en la piedra
que cae desde lo alto
de una montaña
y es ilocalizable
para siempre.

Pienso en la manzana
que cae del árbol,
y en los pequeños bichos
que mastican la fruta caída ... (ver texto completo)
Antonio Fernández Lera

Magnetismo

Todo es cuestión
de un segundo.

Me asomo al abismo
del sueño.

Respiro sin trabas
el aire del invierno.

Me imagino el estruendo
del alfiler contra un imán

y su viaje
sin goce ni dolor. ... (ver texto completo)