Hermosilla no es un pueblo de almendros. Los pocos que hay están medio abandonados en el campo, en las lindes de las parcelas o en las laderas. Rico fruto para los días de frío invernal.
La foto no es bonita; pero el simbolismo de la pared de adobe lo dice todo en cuanto al material de construcción de los edificios más viejos de la localidad.
Unos botes de pintura de colores en ocre, arena o teja, y ya tenemos un cambio espectacular en la fachada de tu casa o del viejo corral. Es cuidar tu metro cuadrado. Y el paisaje cobra otra perspectiva. ¡Cuida "ese metro cuadrado" que tú habitas!
¿Hay autobús para llegar al pueblo?
Echo en falta en este mejorado álbum de fotografías a uno de los elementos más necesario de nuestros paisajes rurales la fauna animal.
Las golondrinas de cola ahorquillada ya han llegado. Los gorriones y petirrojos sobre todos estos últimos se acercan tanto en las huertas que se les pude dar de comer en la mano. El cuco y la abubilla no paran de hacer notar su presencia en el bosque de ribera y en el pinar.

Y el ruiseñor bastardo cuando vas caminando por las zonas fluviales es el primero en ... (ver texto completo)
Parece un pueblo "encantado". Preciosa fotografía.
¿Cuantos mojones como éste quedan en pie en las fincas?

¿Cómo sabremos los límites de nuestras tierras si a la gran mayoría de ellos los han hecho desaparecer?
Rótulo de Hermosilla sin "Bureba".
El Puente Grande abraza al río Oca a su paso.
Núcleo urbano: llegamos al centro del pueblo.
El camino de arena del Molino, a la derecha, nos recibe al llegar al pueblo.
Este rincón lo podríamos llamar:
Plazoleta de... ¡Se admiten sugerencias!
Entrada al pueblo: nos encontramos con la ermita bien adornada en primavera con las flores bicolores de los ciruelos.
Buena cosecha de cebollas y mejor "nevera" para guardarlas.
Edificio de usos múltiples: Ayuntamiento, Consultorio Médico y bar (en principio, hasta junio; después sólo Dios lo sabe)