Como el rostro es imagen del alma, los ojos son sus delatores.
Todo recuerdo es pronto sepultado en el tiempo.
La felicidad es un estado perfecto en el que se disfruta todo bien.
El tiempo cura los dolores y las querellas porque cambiamos. Ya no somos la misma persona.
El amor es la pasión de unirse a alguna cosa.
El odio es la pasión de alejar algo de nosotros.
El deseo es la pasión que no empuja a buscar lo que amamos, cuando lo tenemos ausente.
La aversión, llamada también fuga o alejamiento, es la pasión de impedir que se nos acerque aquello que odiamos.
La alegría es la pasión por la que el alma goza del bien presente y descansa en él.
La tristeza es la pasión por la que el alma, atormentada por el mal presente, se aleja de él lo más que puede y se aflige.
El amor dice siempre lo mismo y no se repite nunca.
Cuando te sentís necesitado empezas a crecer, a florecer, a prosperar y a dar lo mejor que uno tiene.
El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.
La belleza está en el ojo del que mira, está profundamente dentro de tí.
Una persona puede sentirse sola, aún cuando mucha gente la quiera.