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Allá en el Sur de España, en un cortijo,
un niño le ha nacido al emigrante,
y hoy la ternura ahoga amenazante
aquí a su padre, huérfano de hijo.

Se llama el español Pedro Clavijo,
clavo sin compasión, piedra aplastante,
espada en su mirada acariciante ... (ver texto completo)
A la sombra posible, humanamente
eres feliz, sostienes
la manzana de oro en las manos.
No dejes que en tu huerto, en tantos árboles,
millonaria de flores se desmande
la inmensa dimensión de tu deseo.

Aprieta entre tus dedos esa presa dorada.
Nunca jamás la sueltes
por coger la cosecha inabarcable
SI CUANDO LEAS ESTOS VERSOS...

Si cuando leas estos versos soy ya un poeta muerto,
respira aquí sin prisa,
detente quizá a cortar una hierba cercana
y mira hacia esas nubes que yo miraba a veces.
Si cuando leas estos versos no miro ya a esta tierra
ni me duelen los ojos ni me acobarda el tiempo,
si no tengo ya voz ni me rodea el aire,
estréchame la mano y el recuerdo ... (ver texto completo)
LA HIEDRA

Sobre la limpia claridad del muro
va dejando la hiedra verdes rúbricas,
sinuosos caprichos, extensos garabatos.
Sin olvidar la tierra y sus raíces
crece, trepa, se esfuerza,
en alzarse tenaz a lo más alto
en busca de destinos que ella sólo conoce
quizás inalcanzables, pero nunca imposibles. ... (ver texto completo)
donde el poeta trabaja sobre sus papeles, hay una
campana que comunica al poeta con el infinito.
DAVID ESCOBAR GAUNDO

Durante siglos fue campana de convento,
aromada de inciensos en la paz de los claustros,
junto a los pasos leves y el murmullo
de quedas oraciones.
Sus horas transcurrían
entre laudes, maitines, vísperas y completas, ... (ver texto completo)
¡Cómo resbala el agua por mi espalda!
¡Cómo moja mi falda
y pone en mis mejillas su frescura de nieve!
Llueve, llueve, llueve.

Y voy, senda adelante,
con el alma ligera y la cara radiante.
Sin sentir, sin soñar,
llena de la voluptuosidad de no pensar
... (ver texto completo)
En todo nacimiento repican campanas de Navidad.
Y muchos padres
descubren, en las palpitaciones
del corazón de su hijo, enamorados latidos
del Corazón de Dios...

¡Cuán cerca todavía
de las manos de Dios!
¿Sentís su aliento
rugir entre los cedros ... (ver texto completo)
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Mis hijos, a coro,
– ¡quién lo iba a creer!–
cantan villancicos
en correcto inglés.

Guitarras eléctricas
y musicasettes,
entre luces tibias, ... (ver texto completo)
Vitoria te deseo unas felices fiestas
Felices Fiestas para ti Pepe que las disfrutes
Gracias
Un besooooooooooooooooooo
Vitoria te deseo unas felices fiestas
La niebla va prendiendo en los castaños
su inmenso velo tenue. Se diría
que es del color de la melancolía
y del tamaño de los desengaños.
Vienen los años y se van los años
como se va y se viene la alegría.
Un Niño va a nacer en esta fría
plaza del corazón. Vientos extraños

hielan por las esquinas, quiebran ramas, ... (ver texto completo)
NOCHEBUENA

Serranas y pastores
en la vaguada;
ellas hablan de amores,
con la mirada.

Ellos la noche admiran…
¡tantas estrellas…!
mientras ellas suspiran, ... (ver texto completo)
ste Niño celestial
tiene unos ojos tan bellos,
que se va el alma tras ellos
como a un centro natural.

No se dejaba mirar
envuelto en nubes y velos;
ahora en pajas y hielos
se deja ver y tocar.

Y como mira a los que son
la causa por que suspira,
con unos ojuelos mira
que penetra el corazón.

Félix Lope de Vega ... (ver texto completo)
Para la adoración no traje oro.
(Aquí muestro mis manos despojadas)

Para la adoración no traje mirra.
(¿Quién cargaría tanta ciencia amarga?)

Para la adoración traje un grano de incienso:
mi corazón ardiendo en alabanzas.
entí decir ¡Belén! y un inseguro
empuje me arrastró; quedé un momento
sin poder respirar; pálido y lento
volví a palpar el muro, y tras el muro

el roce de un testuz súbito y duro
me hizo pasmar; después sentí un violento
temblor de carne y labio, el movimiento
gozoso de la gente y un oscuro

miedo dulce a volver; seguí avanzando
y resbalé en la paja; ya caído
toqué el cuerpo de un niño:
yo quería

pedirle ver y me encontré mirando,
sintiéndome nacer, recién nacido,
junto al rostro de Dios que sonreía. ... (ver texto completo)