Está todo fuera de control. No sé cómo se puede parar ésto. Falta de límites de quienes debieran ponerlos, desde los gobiernos de los distintos países y desde los padres en los hogares. Faltan ejemplos de honestidad, no hay buenos modelos. Los niños copian, imitan y no se forman como corresponde. El niño que es agredido, agrede; no conoce otra respuesta.
Si enseñàramos a respetar, a tolerar, a dejar que cada cual es libre de opinar, a tener cultura, pero no solo cultura de los libros, cultura de hogar, tal vez, nos fuera mejor