Un buen día vino mi hijo de
bailar con una montonera de papeletas que alguien decidió emitir, sin contar con los padres. Y fue verlas, y llevarlas al lugar de donde habían partido. ¿Cómo es eso de las papeletas? ¿Quién lo ha decidido, así, sin consultarlo a nadie; cuando otras cosas se han decidido entre todos?
Menuda
historia, digna de ser contada. Pues, si, las pagas y punto. Pues no, os las quedáis. Esto no se hace así.
Y no me las quedé, a pesar de que mi suegra me decía lo contrario. Quédatelas
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