En mis idas y venidas de mis
paseos a mis
huertos, vi que los chicos estaban en la
calle con todos sus trastos, y yo, inocente de mi, pensé que estarían limpiando. Pero que va es que los habían echado, y los vaticinios tomaron cuerpo.
Ahí, viéndose en la calle, se ve que se encararon con los que consideraban los malos y los responsables de su desahucio, y a por ella. A insultarla a su gusto, llamándola de todo, según me han contado. Y claro, se ve que su marido perdió los nervió y se encaró a
... (ver texto completo)