Desde lo alto de la iglesia, debajo del moral, vemos esta panorámica tan preciosa.
Hermosa torre para la no menos hermosa iglesia parroquial.
A pesar del cemento, la vida se impone.
A ver cómo viene la próxima cosecha.
Mientras el río sigue invadiendo la vega, los chopos van ganado terreno.
Quien llegue el último... ¡no come!
¡Qué estampa!
Estamos esperando que dé sus frutos.
A paseo el colesterol... ¡a merendar!
Bendita primavera.
Iglesia con su torre y su campanillo que ya no toca.
Chopos y otros árboles a orillas del río Oca (afluente del Ebro)
La blanca pareja.
Calle solitaria con un día nublado.
Ciruelo a la derecha y guindo a la izquierda: vida en medio de las silenciosas calles.