Hay un refrán que dice "al hambre no hay pan duro".
Todo puede ser.
Hoy he recibido una llamada de mi madre que vive en el pueblo que tanto os hace recordar.. Angustiada y enfadada me decía que los lobos le habían comido, literalmente a su perrita rubia, la única que guardaba las gallinas del raposo, puede alguien decirme desde cuando los lobos comen perros?
Me parece que tendré que volver a comer huevos del súper..... pobre rubia, pobres gallinas y pobre de mi:...........
Nadie tiene fotos de la parte del pueblo que no esta en ruinas.....
Buen día para todos los visitantes de esta página.
He sido invitada, y aqui vengo.
Hoy el tiempo me apremia, y por lo tanto no puedo leer mucho.
Pero voveré.
Un saludo y hasta la vuelta.
Hola chindasvinto, he visto que al parecer tienes fotos antiguas de nuestro maravilloso Santibañez, estoy realizando un album fotografico con fotos antiguas del pueblo, de sus gentes, tradiciones.... me gustaria si porfavor te podrias poner en contacto conmigo a trvaes del siquiente mail: santibanez_zarzaguda@hotmail. es para pasarme las fotos antiguas que puedas tener relaccionadas con el pueblo, me seria de gran ayuda para seguri completando este album fotogrñáfico que estoy relaizando. muchisimas ... (ver texto completo)
Antes de clausurar mi ordenador por unos cuantos días voy a plasmar una de mis vivencias porque dentro de unas horas, desde aquellos páramos que pienso patear, como de costumbre, y a la vista de aquellos paisajes que llevo grabados en mi interior como con fuego, estoy seguro de que mi memoria se refrescará y surgirán otros recuerdos que ahora están como aletargados.
Cuando yo era el rapaz de Bustillo, la técnica aplicada a las labores del campo iba llegando con mucha dificultad y a pasos muy lentos ... (ver texto completo)
Hola, Amador, iba a responder a uno de tus mensajes, pero he visto que ha desaparecido de mi archivo; no importa, responderé lo mismo. En primer lugar te diré que me siento muy honrado al saber que mis comentarios sirven para llevar aunque sea el más mínimo consuelo a quienquiera que sea. Yo pienso que no tienes el corazón herido, sino sólo desorientado ante un hecho que no curre todos los días: la jubilación. tú piensa en el significado de la palabra y verás que jubilación viene de "júbilo", un ... (ver texto completo)
El cantero de Santibáñez fue un trabajador honrado por excelencia, sí, pero raramente el trabajador honrado suele ser un excelente hombre de negocios; éstos parecen ser el patrimonio si no de quienes carecen de escrúpulos, al menos, de quienes no tienen reparos en actuar con mano izquierda, conociendo a fondo la coyuntura económica del momento. Diríae que el trabajo honrado, aquel que pide una remuneración proporcional al esfuerzo realizado, es incapaz de aceptar un dinero fácil, una ganancia que no haya sido proporcionada por el sudor de la frente. Por eso este hombre, si alguna vez --apoyado en sus módicos ahorros-- intentaba adentrarse en ese camino reservado a las mentes calculadoras, su estrella se oscurecía y los negros nubarrones aparecían en el horizonte turbando la paz y la seguridad de una familia que siempre vivió apoyada en el trabajo del cantero.
Las compensaciones que nunca pudo tener en el terreno financiero las tuvo, y muy sobradas, en el terreno que le era familiar: en su oficio de cantero. Él sabía que trabajaba para la posteridad y, aunque de forma un tanto velada, tenía el oculto presentimiento de que su obra le sobreviviría en muchos años y que su recuerdo no se borraría con su muerte. Yo he tenido la oportunidad de de escuchar a la gente sencilla de los pueblos de la Meseta hablar con entusiamo de los canteros de Santibáñez; varias generaciones de artesanos de la piedra habían dejado entre ellos su obra realizada a golpe de martillo, piqueta y escoda, habían regado con su sudor las calles de sus pueblos y la gente les estaba agradecida.
Nadie se sintió defraudado por su trabajo de maestro, y nadie manifestó haber sido extorsionado por precios abusivos: su trabajo tenía un precio más bien bajo (lo escuché de uno de los mismos interesados) y la gente lo pagaba sin regateos, sabiendo que pagaba un trabajo honradamente ganado. Sólo aquel que --dicho sea para su deshonra--, quizá apoyado en su traje talar, quiso sacar partido de un posible error en la construcción, mereció ser puesto en evidencia tras una actuación que ocultaba intenciones poco nobles.
La obra, una vez terminada, quiso que un aparejador la revisase con la remota esperanza de encontrar un detalle que no fuese del agrado del técnico, a fin de usarlo como trampolín para sus aspiraciones: obtener una reducción en un precio honradamente estipulado. Pero su estupor no fue menor que el disgusto ocasionado al cantero de Santibáñez. El aparejador, presintiendo quizá los intereses que se ocultaban tras la sotana, no solamente no vio el defecto buscado, sino que se sintió orgulloso de de poder felicitar al artífice de aquella obra de cantería.
La aspiración de toda su vida, aspiración que encajaba perfectamente en los límites de su profesión, fue proporcionar a su familia un cobijo salido de sus propias manos y hecho con los retazos de tiempo que su profesión le dejaba libres. Esta aspiración, concebida y realizada sin otra intención lucrativa que la de liberar a su familia del pago permanente de un alquiler, fue una y otra vez coronada por el éxito. La propiedad privada sobre algunos medios de subsistencia parece ser tan connatural al hombre como la satisfacción de ciertas necesidades ineludibles, y por eso el cantero de Santibáñez, mientras se mantuvo en este nivel, vio sonreirle la fortuna.
Con sus módicos ahorros y la valiosa colaboración de quien había entrado a formar parte de su familia, pudo ver inscrito su nombre en la lista de los pequeños propietarios, y a un paso de dar cumplimiento a aquel ideal de su juventud. Había que trabajar duro, pero él ya contaba con ello y nunca fue de los que se arredraron ante el trabajo.
Así fue, poco a poco, transformando el fruto de sus sudores en pequeñas fincas urbanas que él era el primero en habitar hasta que veía llegado el momento de abandonarlas por otras de condiciones más ventajosas.
Pero estas mejoras económicas, si no abrían la puerta a la especulación, al menos daban pie para sacarle un rendimiento a aquel dinero ganado con paciencia y a fuerza de sudores. Por lo general, cuando esto sucedía, la estrella del cantero se apagaba nuevamente y nuevamente llegaban, sin saber por qué, los problemas de todo género; una cañería que se ha roto y el agua penetra en la propiedad del vecino, un inquilino que no paga, un desagüe que se encenagado, una canal rota que inunda de agua la buhardilla, dos vecinos que se querellan y exigen puertas de acceso independientes, otros dos que se han despedido a la francesa dejando algunos meses pendientes de pago, una cloaca que se obtura y hay que levantarla hasta su encuentro con la general, y del mismo modo otros muchos etcéteras que no vale la pena recordar. (Así era el Cantero de Santibáñez) Chindasvinto ... (ver texto completo)
Podrimos pensar que chindasvinto es el nuevo Cervantes del siglo 21, que historias mas alucinantes, el cantero de Santibañez tambien arreglo la iglesia de LA NUEZ hace mas de 50 años yo era muy pequeña todavia le recuerdo en el andamio, pintandola por dentro de blanco y borrando para siempre aquellas paredes azul cielo que tan bonitas me parecian, y que ya de mayor he podido apreciar en otras iglesias romanicas del valle de Mena.... bueno esto es otra historia
Hola, Amador, ¡qué alegría poder contactar con alguien que siente el mismo amor a la tierra que uno siente! Uno lamenta no haber hecho en su día muchas más cosas de las que hizo, no haber conocido a más gente que la que conoció en el pequeño reducto donde le colocó el destino. Pero los medios de entonces eran mucho más reducidos y sobre todo mucho más precarios que los de ahora. Yo de buena gana te diría que antaño me sentaba en las piedras que hay en la solana de la primera casa de tu pueblo para ... (ver texto completo)
Cuando las faenas del verano eran abundantes (y lo eran siempre) y una familia temía no poder llevarlas a buen término, o bien cuando uno podía permitirse ese respiro, se ajustaba un agostero para que, con el sudor de su frente, se ganara el pan de cada día e hiciera un poco de hucha con vistas al futuro.
Ése era el caso de Eugenia que, desde la baja de mi madre en las faenas del campo por haber iniciado una nueva singladura junto a mi padre --el cantero de Santibáñez-- y tener que seguir sus huellas, ... (ver texto completo)
Podrimos pensar que chindasvinto es el nuevo Cervantes del siglo 21, que historias mas alucinantes, el cantero de Santibañez tambien arreglo la iglesia de LA NUEZ hace mas de 50 años yo era muy pequeña todavia le recuerdo en el andamio, pintandola por dentro de blanco y borrando para siempre aquellas paredes azul cielo que tan bonitas me parecian, y que ya de mayor he podido apreciar en otras iglesias romanicas del valle de Mena.... bueno esto es otra historia
Cuando las faenas del verano eran abundantes (y lo eran siempre) y una familia temía no poder llevarlas a buen término, o bien cuando uno podía permitirse ese respiro, se ajustaba un agostero para que, con el sudor de su frente, se ganara el pan de cada día e hiciera un poco de hucha con vistas al futuro.
Ése era el caso de Eugenia que, desde la baja de mi madre en las faenas del campo por haber iniciado una nueva singladura junto a mi padre --el cantero de Santibáñez-- y tener que seguir sus huellas, ... (ver texto completo)
ERES ALUCINANTE Chindasvinto, este verano curisamente algien de Santibañez, que esta casado en el mismo pueblo que yo, me comemto lo ameno de tus comemtarios... yo le dije que ya los conocía. Saludos y gracias
Cuando las faenas del verano eran abundantes (y lo eran siempre) y una familia temía no poder llevarlas a buen término, o bien cuando uno podía permitirse ese respiro, se ajustaba un agostero para que, con el sudor de su frente, se ganara el pan de cada día e hiciera un poco de hucha con vistas al futuro.
Ése era el caso de Eugenia que, desde la baja de mi madre en las faenas del campo por haber iniciado una nueva singladura junto a mi padre --el cantero de Santibáñez-- y tener que seguir sus huellas, ... (ver texto completo)
Hola, Amador, ne sé si has adoptado un seudónimo masculino o el teclado del ordenador te ha jugado una mala pasada; pero eso es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que entre todos demos un poco de vida a estos pueblos que en su día la tuvieron, y muy hermosa. Me siento honrado de que gracias a la lectura de nis recuerdos plasmados en este foro te hayas animado a hacer lo mismo. Como le decía en este mismo foro a Fernando Arroyo (a quien debo una respuesta), si tienes algo en el baúl de tus ... (ver texto completo)
Estoy emocionada al leer estos relatos no me lo puedo creer, te dire que los tilos ya no estan los podaron todos al ampliar la carretera no se pudo hacer nada para impedirlo, yo tambien quiero mucho a mi mueblo, psiblemente los ultimos dias de mi vida los termine en la tirra queme vio nacer.
un saludo.
CHINDASVINDO te sigo por todos los foros buenas noches.
ME ENCANTAN TUS RELATOS CUENTAME ALGO MAS DE MI PUEBLO
Mi madre Valentina Rio Aparicio nació en Pedrosa de Rio
Urbell en los 40, la pequena de cuatro hermanos. Su padre, mi abuelo se
llamaba Francisco Rio y mi abuela Paulina Aparicio (que murió cuando mi
madre tenia uno 5 anos o así). Estoy buscando información porque mi marido
(que es Americano) esta haciendo un árbol genealógico de nuestras familias.
Aun creo que tengo primos en Pedrosa (hijos del hermano mayor, Daniel Rio
Aparicio) que no conozco. Me podrías ayudar a encontrar datos de ellos?
hola silvia daniel ya no vive en pedrosa pero su exmujer y su hijo si
tienen un bar en el pueblo se llama meson rios del urbel si miras el la guia veras el telefono
un saludo
Saludos

Ahora mismo estoy como si estuviera viendo a mi abuelo Pablo Celis –de los Celis de Coculina- poniéndose la faja, que debía de tener una técnica especial, por lo larga que era, también en invierno se ponía el “tapaboquillas” que era una especie de bufanda. Algunas veces le acompañaba yo a alguno de los pueblos donde le habían llamado, porque se les había puesto malo un buey o una vaca, pues era una especie de “curandero”. Me acuerdo como si fuera hoy mismo cuando le acompañe a “La Berezosa” ... (ver texto completo)
Hola, Fernando, veo que ya comienzas a soltar tímidamente tus recuerdos y a hacernos partícipes de ellos. Tú insiste, porque estoy seguro de que tú, lo mismo que cualquier hijo de vecino, tienes en el subconsciente todo un mundo que ira aflorando a medida que vayas pensando seriamente en él.
Así pues, ¿eres de Coculina? Sí, he estado varias veces en él ya que, dada la cercanía con Bustillo, tenía parientes en Coculina, pero el tiempo, que como he dicho más de una vez todo lo devora, ha ido borrando ... (ver texto completo)