LA NUEZ DE ARRIBA: Hacer el primo ...

Hacer el primo
Dícese del que se deja engañar fácilmente.

Aparece en el Diccionario de la Real Academia Española en 1936 y se mantiene con idéntico sentido hasta nuestros días.

Para el erudito Joaquín de Entrambasaguas, el origen de esta expresión se derivó, durante la Guerra de la Independencia, de la reacción popular de burla e incredulidad al contenido de las cartas enviadas por el general francés Murat, jefe del ejército de ocupación en España, al infante D. Antonio, tío de Fernando VII y máximo representante entonces del Gobierno, en las que empleaba una fórmula de tratamiento usada por los reyes españoles: «Señor primo» y un texto en el que combinaba amenazas y buenas palabras para evitar las revueltas antifrancesas. De ahí que no «hacer el primo» se fuera consolidando como la resistencia al engaño burdo y evidente de las autoridades invasoras.