Llegar y besar el santo
Dícese cuando se quiere expresar la facilidad y rapidez en conseguir algo.
Se menciona por primera vez en la edición de 1770 del Diccionario académico, en la que podemos leer: «Modo de hablar que explica la brevedad con que se logra alguna cosa. En algunas partes se dice llegar y besar el santo». Aunque en la primera edición del DRAE de 1726, el dicho aparece sin la palabra —santo— No hay sino llegar y besar, definido como «Modo de hablar que se aplica irónicamente contra los demasiadamente confiados, que juzgan lograr lo que intentan luego que lleguen a proponerlo, y que sin dilación alguna negociarán, y se volverán a sus casas».
Parece que alude a la antigua costumbre de los feligreses de formar una fila en la que esperaban su turno para besar al santo, después de una fatigosa romería o peregrinación que se celebraba con motivo de las fiestas patronales, en la mayoría de los pueblos españoles. Las personalidades, sobre todo el alcalde, no tenían que guardar fila ni sufrir esperas.
Dícese cuando se quiere expresar la facilidad y rapidez en conseguir algo.
Se menciona por primera vez en la edición de 1770 del Diccionario académico, en la que podemos leer: «Modo de hablar que explica la brevedad con que se logra alguna cosa. En algunas partes se dice llegar y besar el santo». Aunque en la primera edición del DRAE de 1726, el dicho aparece sin la palabra —santo— No hay sino llegar y besar, definido como «Modo de hablar que se aplica irónicamente contra los demasiadamente confiados, que juzgan lograr lo que intentan luego que lleguen a proponerlo, y que sin dilación alguna negociarán, y se volverán a sus casas».
Parece que alude a la antigua costumbre de los feligreses de formar una fila en la que esperaban su turno para besar al santo, después de una fatigosa romería o peregrinación que se celebraba con motivo de las fiestas patronales, en la mayoría de los pueblos españoles. Las personalidades, sobre todo el alcalde, no tenían que guardar fila ni sufrir esperas.