Entre los volcanes cuya erupción provocó víctimas considerables, el primero que resalta es el Huaina Putina, ubicado en Perú, cerca de la frontera chileno-peruana, que el 14 de Febrero de 1600 afectó las ciudades de Arequipa por el norte, hasta Arica. Muchos pequeños pueblos en la senda de la lava fueron destruidos, cobrando muchas víctimas fatales. Se relata que muchos más murieron ya sea suicidándose en la desesperación (colgándose de un árbol o arrojándose al cráter) o como sacrificio para aplacar la furia del volcán (no menos de ochenta habrían sido arrojados al interior del cráter).