LA NUEZ DE ARRIBA: RIEGO LOCALIZADO (I)...

RIEGO LOCALIZADO (I)
En las últimas décadas, el desarrollo tecnológico y científico ha permitido crear la infraestructura necesaria para adaptar los riegos a las necesidades de cada comunidad. El perfeccionamiento de los sistemas de bombeo para dotar al agua de presión, el mejor conocimiento del comportamiento del agua, el desarrollo de las técnicas de cultivo, el estudio de las necesidades de agua de los cultivos y una mejor comprensión del ciclo del agua, han permitido la creación de nuevas técnicas de riego que se ha difundido y expandido extraordinariamente en los últimos 30 años.
España dispone actualmente de una superficie de regadío de aproximadamente 3.400.000 has. superficie que representa casi el 15% de la superficie total cultivada.
Sin embargo, una parte importante de los regadíos españoles se encuentra en un deficiente estado de conservación, adecuación y nivel tecnológico, debido fundamentalmente por la antigüedad de los sistemas, en los que no se han realizado apenas mantenimiento. Se estima que un 45% de los regadíos españoles requieren obras de mejora, rehabilitación y modernización de las infraestructuras.
En España entorno al 80% del consumo de agua corresponde a los regadíos, mientras que los usos domésticos e industrial consumen respectivamente un 14 y un 6% aproximadamente.
Aunque la cantidad de agua líquida es constante, su movilidad dentro del ciclo hidrológico hace que se distribuya muy irregularmente en el espacio y en el tiempo. En España esta circunstancia se agrava ya que es un país en el que se dan importantes desigualdades en la disponibilidad del agua. El 41% del agua disponible en nuestro país, se concentra en solo el 11% del territorio, mientras que el otro 89% dispone del 59% de agua restante. Es por lo tanto en estas zonas donde el agua ha de ser convenientemente regulada.
A la distribución temporal y espacial irregular del agua hay que sumar que la demanda de agua crece progresivamente con el tiempo. Asimismo se han venido realizando prácticas de riego poco eficientes en el uso del agua, aunque es un hecho que esta cambiando, no solo por un mayor conocimiento por parte de los agricultores sino también por el desarrollo de nuevas tecnologías en materia de riegos que ahorran agua y la utilizan de manera mas eficiente.
En multitud de zonas de España la agricultura de secano ha supuesto únicamente una actividad de bajos ingresos por unidad de superficie para los agricultores. Tradicionalmente la agricultura de regadío ha supuesto la única alternativa posible para el desarrollo de multitud de zonas rurales, fomentando una agricultura productiva y rentable, tanto económica como socialmente.
En la actualidad, el regadío genera anualmente en España unos 550.000 empleos, lo que supone mas de la tercera parte del empleo total generado en el sector agrario. Con respecto a la agricultura de secano, la proporción de empleados es de unas 7 a 8 veces mayor en regadío (como media de las agriculturas españolas), cifra que aumenta notablemente en determinadas zonas (como la agricultura de regadío bajo plástico y producciones hortícolas).
La mano de obra que crea la agricultura de regadío tiene también un importante efecto en la evolución de las poblaciones (como lo atestigua, por ejemplo, el claro incremento de la población del Poniente almeriense a medida que la superficie de cultivo regado bajo plástico aumenta) y a su vez en la economía de la zona.
Hoy en día, la Agricultura de regadío genera una producción final muy superior al del resto de los sistemas agrícolas aún cuando la superficie de cultivo regada es muy inferior. Asimismo, la actividad empresarial relacionada con el regadío es ingente, contando con áreas tan dispares como suministros de material de riegos, fertilizantes, fitosanitarios, transformación y comercialización de productos o asesoramiento agronómico e hidráulico. Pero tampoco se debe olvidar el aspecto social, la generación de empleo y la redistribución de la población en torno a las zonas de regadío.